¿Quieres aprovechar la tecnología? Actualiza tu mentalidad


Todos hablamos de la importancia de la transformación digital en nuestras empresas, de subirnos al tren de las tecnologías. Pero nadie dice nada de otro cambio aún más importante y que se debe dar con anterioridad al digital: el cambio de mentalidad.

Mi punto es que estamos desaprovechando los avances tecnológicos y sus posibilidades porque estamos empeñados en seguir pensando y haciendo las cosas como en el siglo pasado.

Pongamos como ejemplo el mundo de las formaciones a los empleados. Este es un caso claro en que seguimos usando la misma mentalidad del pasado para interpretar un mundo que ya no es el mismo.

Veamos.

En el siglo XX internet daba sus primeros pasos, la información escaseaba en la red y los móviles eran una caricatura de lo que hoy son. Debido a esto, predominaba un modelo estático de formación, donde la empresa proporcionaba la información y se la contaba a un grupo de empleados reunidos en un aula.

Claro, como organizar una formación presencial es algo caro (coordinar agendas, sacar a gente de sus puestos, sustituciones, dietas, etcétera), se aprovecha el tiempo, haciendo un batiburrillo con todas las cosas que teníamos pendiente para contarles.

«¿Y cuál es el problema?», te preguntarás.

El problema es que no funciona.

Por dos razones:

Problema #1: nuestro cerebro no aprende así. La memoria a largo plazo solo puede retener (máximo) 7 conceptos por vez y nuestra atención cae empicado después de los 20 minutos.

Problema #2: la vida del siglo XXI ha cambiado. Ahora estamos ante unos usuarios «móviles», que saben que pueden decidir qué, cómo, cuándo y dónde aprender.

Ahora pon en una coctelera formaciones presenciales (estáticas), cargadas de conceptos diferentes y que duran mínimo 1 hora…. para personas que no toleran las formaciones estáticas (son móviles), que solo pueden retener 7 conceptos por vez y que mantienen su atención alta por un máximo de 20 minutos.

El resultado es el que todos sabemos: el 80% de las formaciones se olvidan en 30 días y que solo un 15% de los empleados aplican con éxito lo que han aprendido (fuente: Grovo). Y todo sigue igual.

 

¿Y ahora qué?

Como decía, debemos actualizar nuestra mentalidad.

El modelo tradicional centrado en la compañía ya no funciona. Y no importa toda la tecnología que queramos incorporar, mientras no cambiemos la mentalidad que subyace a todo esto.

[bctt tweet=»La tecnología ya está aquí, ahora tenemos que actualizar nuestra mentalidad» username=»»].

Para sacar el rendimiento a la tecnología actual primero debemos ser consciente de que el presente y el futuro son móviles y se despacha la información en modo «autoservicio». Esto quiere decir que el usuario actual quiere decidir qué información quiere consumir, dónde (dispositivo), cómo (formato), y cuándo (accesibilidad).

La clave
 Las empresas deben cambiar a un modelo de formación employee-centric desde el que puedan participar, acompañar y guiar a sus colaboradores en su proceso de aprendizaje, mediante recursos internos y externos a la compañía (en la red). 

Y es ahí -justo ahí- donde la tecnología nos puede dar ese plus, como plataforma que soporte (y de coherencia) a la experiencia formativa de los empleados. La tecnología nos permite cosas como fragmentar la formación, recopilararla desde diferentes fuentes, dosificarla en el tiempo o segmentarla según nuestros colaboradores.

Pero primero necesitamos ese cambio de mentalidad que permite que poner la tecnología a nuestro servicio.

Cuando escucho hablar de transformación digital no puedo evitar acordarme de lo que se dice en el mundo del golf sobre que lo importante en el golf es swing, no los palos.

Pero yo la reformularía como sigue:

Los palos importan, cuando el swing es lo suficientemente bueno.

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